Es un trabajo duro como stripper. Las chicas se vuelven locas por su polla. Cada una quiere tenerla en sus manos, masturbarla. Metérsela profundamente en la boca. Las realmente malas no se detienen ahí. Se quitan las bragas y ponen su agujero bajo la dura polla. Y todo esto sucede delante de todos.
Para la hija, es un intento de ganar experiencia no en la calle con drogadictos y alcohólicos, sino con su propio padre como miembro de la familia. Para el padre, es una excusa más para liberar la tensión sin engañar a su mujer.